Inicio Revista deRiego Pudrición del cuello, enfermedad que ocasiona graves pérdidas económicas

Pudrición del cuello, enfermedad que ocasiona graves pérdidas económicas

por Redacción

Un importante factor limitante para la producción de lechugas, Lactuca sativa L., son las enfermedades cuando no se dispone de cultivares resistentes y de hecho son cerca de 75 las que se conocen, las cuales tienen diversas causas y etiologías al ser el resultado de la interacción entre la planta de la lechuga y el o los patógenos, tales como bacterias, hongos, virus, fitoplasmas o nematodos, además de las condiciones ambientales.

Los hongos Sclerotinia esclerotiorum (Lib.) de Bary y Sclerotinia minor Jagger, pertenecientes a la división Ascomycota, habitantes del suelo, están distribuidos mundialmente y afectan a más de 360 especies de plantas cultivadas, entre las cuales se encuentra la lechuga. Estos patógenos son agentes causales de la enfermedad de la lechuga conocida como ‘Moho blanco’, ‘Pudrición blanda’ o ‘Pudrición del cuello’, que incrementa substancialmente las pérdidas económicas para el productor. La enfermedad puede ser causa de pérdidas del 20%, las cuales ocasionalmente pueden llegar a incrementarse hasta 50 y 70%. El ciclo de la enfermedad inicia en el suelo cuando las estructuras de reposo, denominadas ‘esclerocios’, comienzan el proceso de germinación que se puede presentar en dos modalidades: carpogénica, que produce apotecios los cuales forman ascosporas que se trasportan a través del viento hacia plantas susceptibles; y miceliogénica, la de mayor frecuencia en el trópico, en la cual el esclerocio produce un micelio que ataca las partes de la planta que están en contacto con la superficie del suelo. 

La dispersión del inóculo de la enfermedad se da a través del viento en el caso de las ascosporas, mientras los esclerocios y el micelio se diseminan por el movimiento de suelo contaminado de un lugar a otro; también mediante las herramientas de la finca, el calzado, plántulas infectadas, la fertilización con estiércol de animales alimentados con residuos de cosechas infectados y las semillas. Los síntomas en la lechuga se manifiestan hacia el final del ciclo del cultivo: hay marchitez de las hojas externas de la planta, con la presencia de crecimiento micelial algodonoso blanco hacia la parte basal o central del tallo, a partir del cual se forman unos cuerpos compactos, los esclerocios, estructuras de reposo compuestas por una porción interna de color claro llamada médula y una cubierta externa negra llamada corteza. La colonización inicial de los tejidos muertos provee nutrientes para el establecimiento del patógeno y recursos para infectar tejidos sanos de la planta. El grado de patogenicidad se relaciona con la producción de ácido oxálico y la expresión de enzimas que degradan la pared celular y causa lesiones que se expanden. Estas actividades liberan pequeñas moléculas (oligo-galacturonidos y péptidos) que sirven para inducir la expresión de una segunda onda de enzimas degradativas que colectivamente llevan a la disolución casi total de los tejidos de la planta.

La estrategia más obvia para la reducción de inóculo consiste en eliminar los esclerocios directamente por fumigación o solarización

Para el control de esta enfermedad también se han utilizado métodos físicos como la solarización. Esta práctica de desinfección por medio de energía solar atrapada eleva la temperatura del suelo lo suficiente para inactivar malezas, plagas y patógenos. La energía de la radiación solar es capturada cuando se coloca una lámina de polietileno transparente sobre el suelo, pero la energía reirradiada no logra regresar a la atmósfera exterior a través de esa película. Esta técnica requiere el uso de suelos húmedos por períodos de varios días o semanas para estimular el paso de patógenos en estado de dormancia a formas activas, sensibles a la temperatura y promover el control. El principio básico de la solarización es el calentamiento del suelo a temperaturas entre 36 y 50° C en los 30 cm de profundidad del suelo.

Las primeras fases de la infección de Sclerotinia se desarrollan sobre los tejidos cercanos al suelo, de modo que es en la zona del cuello de la planta donde se inician los ataques. Estos pueden presentarse tanto en planta joven como adulta, si bien su incidencia es mayor a partir del inicio del acogollado por el especial microclima de humedad que se forma en el suelo. En cuanto al control químico existen diferentes grupos de fungicidas recomendados para el control de Moho blanco, tal es el caso de los benzimidazoles y las dicarboximidas con los cuales se presentan riesgos de resistencia y dificultad en la aplicación. Los tratamientos químicos incluyen los siguientes ingredientes activos muchos de ellos ya dentro de una prohibición en muchos países: benomil, captan, clorotalonil, dicloran, iprodione, folpet, metil-tiofanato, tiabendazol, vinclozolin y procimidona. Este último pertenece al grupo de las dicarboximidas y es un fungicida sistémico con propiedades protectantes y curativas que inhibe la síntesis de triglicéridos del hongo.

Uso de especies antagonistas en el control de la enfermedad

En el marco del control biológico, se han identificado más de 30 especies de hongos y bacterias como antagonistas y micoparásitos de S. sclerotiorum. El control biológico como potencial para el manejo de S. sclerotiorum utilizando Trichoderma spp. y Coniothyrium minitans. Por otro lado, también a C. minitans y Trichoderma spp. como micoparásitos destructivos de S. sclerotiorum, posiblemente por la secreción de Α-1,3 glucanasa la cual degrada los tejidos del esclerocio. T. harzianum pertenece a la subdivisión Deuteromicete y se caracteriza por su rápido crecimiento y desarrollo. Trichoderma spp. actúa sobre los microorganismos fitopatógenos por micoparasitismo, antibiosis, inactivación de enzimas y competencia por nutrientes y/o espacio. Frecuentemente un único método no provee niveles de control satisfactorios para el manejo de enfermedades y, por tanto, los productores han integrado varios métodos para obtener mejores resultados, lo cual puede potenciar la acción de los diferentes tratamientos sobre el patógeno.

Investigadores han trabajado con S. sclerotiorum en lechuga en búsqueda de alternativas para el manejo de la enfermedad. El control biológico es el área más estudiada y se han determinado métodos, dosis y épocas de aplicación en campo de T. harzianum, así como la actividad antagónica de este hongo y Gliocladium sp. sobre S. sclerotiorum en laboratorio, mostrando la potencialidad de este tratamiento para el manejo de la enfermedad. Adicionalmente se han realizado ensayos con benomil y solarización. Sin embargo, el manejo de moho blanco sigue siendo complejo y ello afecta la producción de lechuga, no sólo a nivel local, sino mundial.

Clasificación y recomendaciones generales

Aunque el cultivo de la lechuga es altamente consumido por ser un alimento importante en la alimentación por lo cual es su producción y demanda es alta no existe mucha información técnica en cuanto a variedades para los diferentes ciclos del año, no se cuenta con un manejo adecuado en cuanto a los tratamientos óptimos económicos de fertirriego, acolchado, no hay marcos de plantación adecuados, ni recomendaciones para el abonado del cultivo, esto permitiría asegurar un aprovechamiento óptimo nutricional e hídrico por el cultivo, obteniendo un mejor manejo de todos los recursos que intervienen para desarrollar sistemas que sean sostenibles redituables para el bolsillo de los productores dedicados a este cultivo.

La lechuga posee un sistema radicular pivotante y muy ramificado que en riego por goteo no sobrepasa los 35 cm de profundidad. Las hojas, lisas y sin pecíolos emergen alternadamente en forma de roseta de un corto tallo que no se ramifica, con el borde de forma redondeada, rizada o aserrado, formando según variedad un cogollo más o menos apretado en fases vegetativas avanzadas. El borde de los limbos puede ser liso, ondulado o aserrado, su tallo es cilíndrico y ramificado.

Las variedades de lechuga se pueden clasificar en los siguientes grupos botánicos: Romana (Lactuca sativa var. longifolia) donde se encuentran las tipo romana y baby, Acogolladas (Lactuca sativa var. capitata) en donde se encuentran las tipo batavia, mantecosa e iceberg, De hojas sueltas (Lactuca sativa var. inybacea) siendo las de tipo lollo rossa, red salad bowl y cracarelle, Lechuga espárrago (Lactuca sativa var. augustana) son aquellas que se aprovechan por sus tallos, teniendo las hojas puntiagudas y lanceoladas. Es una hortaliza típica de climas frescos. Los rangos de temperatura donde la planta crece en forma óptima están entre los 15° C y los 18° C, con temperatura máximas de 21° C-24° C y mínima de 7° C. Las temperaturas altas aceleran el desarrollo del tallo floral y la calidad de la lechuga se deteriora rápidamente, debido a la acumulación de látex amargo en su sistema vascular.

Relacionados

Deja un Comentario

Este sitio utiliza cookies para mejorar tu experiencia, ¿estás de acuerdo en seguir haciendo uso de nuestra plataforma? Aceptar Leer Más

UA-134859978-1