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Tecnologías para favorecer altos rendimientos desde la siembra

por Redacción

Georgina Sandoval Salinas

Lograr una productividad elevada en la agricultura tanto de nuestro país como a nivel mundial es el objetivo más importante. Para alcanzar esta meta, el agricultor enfrenta diversos retos en cada etapa del proceso de producción, entre ellos problemas a la germinación, empobrecimiento de la riqueza nutritiva de los suelos y problemas como la salinización, que limitan la productividad de los cultivos.

En lo que se refiere a la germinación de semillas, la imbibición es muchas veces el paso número uno; sin embargo, las sales disminuyen la velocidad de dicho proceso, afectando el rompimiento de las glumelas y en algunos casos, aunque las semillas alcancen el grado de humedad suficiente, no logran germinar. La acumulación de iones salinos en el embrión de la semilla durante el proceso de germinación y luego en el crecimiento de la plántula, es una de las causas fundamentales de las afectaciones del crecimiento vegetativo. El crecimiento y la acumulación de biomasa de los órganos vegetativos depende de la intensidad de los procesos de división y diferenciación celular, por lo que en condiciones de estrés salino, el crecimiento de las estructuras vegetativas disminuye significativamente. La causa fundamental de las afectaciones del crecimiento de las plántulas en condiciones salinas, es la inhibición marcada de los procesos de síntesis que se producen en las plantas, por la acumulación de iones salinos en las células que afectan el metabolismo.

Atendiendo a esta situación, es necesario proponer alternativas para lograr la germinación de las semillas en condiciones adversas ya que son la unidad de reproducción sexual de las plantas, tienen la función de aumentar y perpetuar la especie a la que pertenecen. Para aumentar la expresión del conjunto de características que determinan el potencial de rendimiento de una semilla después de la siembra o durante el almacenamiento se ha utilizado el tratamiento de las semillas, práctica de mucha importancia por su facilidad para la ejecución, bajo costo y eficiencia sobre varios aspectos. Entre los métodos más comunes introducidos en la agricultura se reporta el empleo de productos para bioestimular el crecimiento vegetal, que funcionan como activadores de mecanismos fisiológicos de las plantas, por lo que su aplicación permite un mejor aprovechamiento de los nutrientes y mayor crecimiento de la planta.

Las semillas son estructuras biológicas complejas que enfrentan riesgos durante su dispersión. En el sistema de producción de plántulas en camas al aire libre, comúnmente llamado almácigo o semillero, las semillas están expuestas a variadas amenazas a su sobrevivencia y establecimiento durante la fase de plántula, en función de las adversidades naturales del ambiente o aquellas provocadas por las acciones de los agentes bióticos. La semilla es el insumo más importante para el éxito la agricultura.

Uso de bioestimulantes del crecimiento de los cultivos

Los controladores hormonales han obtenido cada vez más atención en la agricultura a medida que las técnicas del cultivo evolucionan, principalmente en los cultivos de alto valor. Entre ellas podemos diferenciar: biorreguladores, bioestimulantes y bioactivadores. Los biorreguladores, como las auxinas, son compuestos orgánicos no nutrientes, aplicados a la planta, que en bajas concentraciones promueven, inhiben o modifican procesos morfológicos y fisiológicos del vegetal. Los bioestimulantes son mezclas de uno o más biorreguladores con otros compuestos de naturaleza química diferente, como sales minerales. Los bioactivadores son sustancias orgánicas complejas modificadoras de crecimiento, capaces de actuar en la transcripción del ADN de la planta, expresión génica, proteínas de membrana, enzimas metabólicas, nutrición mineral.

Bioactivadores de doble acción

El tiametoxam es un producto que, además de la función insecticida, tiene acción bioactivadora y es transportado dentro de las plantas a través de las células activando varias reacciones fisiológicas, como por ejemplo, la expresión de ciertas proteínas de la membrana celular. Estas proteínas interactúan como mecanismos de defensa de la planta, aumentando su tolerancia a diversas condiciones adversas, como el estrés hídrico, bajo pH, alta salinidad en el suelo, radicales libres, estrés por temperaturas altas, efectos tóxicos de altos niveles de aluminio, heridas causadas por plagas, vientos, granizo, ataque de virus y deficiencia de nutrientes. Posee efecto fitotónico, esto es, un desarrollo más rápido del vegetal expresando mejor su vigor. En soya se observó un aumento de vigor, productividad, área foliar y crecimiento radicular, y uniformidad en la emergencia. Este bioactivador es capaz de contribuir a aumentar la productividad de caña de azúcar en hasta 12 % por hectárea, llegando al mercado como nueva tecnología en el momento en que la demanda por la caña de azúcar para biocombustibles es creciente.

La acción del tiametoxam sobre la germinación, reduce el tiempo para el establecimiento del cultivo en el campo, disminuyendo los efectos negativos de la competencia con plantas dañinas por nutrientes esenciales presentes en el suelo. Una vez establecidas en el campo, las plantas están sujetas a diversas adversidades que pueden reducir su capacidad de expresar y alcanzar su potencial genético de productividad. De esta forma, plantas tratadas con tiametoxam son más tolerantes a factores de estrés, y consecuentemente, pueden desarrollarse más vigorosamente en condiciones no óptimas, permitiendo mejores condiciones de máxima productividad.

Representaciones gráficas de la extracción de un nutriente

Dependiendo de cada cultivo en particular, las plantas extraen nutrientes del suelo en forma variable. Los elementos extraídos deben ser repuestos de manera continua para evitar el empobrecimiento y la pérdida de la fertilidad. Una de las formas de aportar nutrientes al suelo es por medio de los fertilizantes químicos que deben aplicarse según las necesidades de los cultivos, pues de otra manera surgen problemas de contaminación y de degradación de los suelos. En pro del rendimiento y del uso racional de los recursos, las curvas de crecimiento y de absorción de nutrimentos en los cultivos, se presenta como una herramienta que permite fortalecer los programas de fertilización, al conocer la cantidad de los nutrimentos aplicados a las plantas que son absorbidos por los cultivos para producir un rendimiento dado en un tiempo definido. Los esquemas de la extracción de un nutriente muestran las cantidades continuadas de los elementos extraídos por la planta durante su ciclo de vida.

Entre las ventajas que presenta el realizar este tipo de estudios, se encuentra el poder detectar en cual tejido se acumula preferentemente un nutriente y con esta información se puede determinar si este elemento saldrá del sistema con el producto cosechado o tendrá posibilidad de reciclarse en el medio. Además permite hacer un ajuste muy preciso entre la aplicación y el consumo del nutriente, al estar al tanto de los momentos de máxima absorción según el cultivar, afinando el cuándo y cuánto aplicar de lo que la planta necesita.

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