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Alta productividad con densidad poblacional y fertirrigación eficientes

por Redacción

Ana Victoria Ibañez Higuera

En los últimos años el cultivo de sandía se ha extendido mediante el uso de condiciones protegidas para la obtención de una buena calidad de plántula con las características deseadas, reducir los costos  de mano de obra y aumentar su producción.

La sandía, Citrullus lanatus, forma parte importante dentro del menú familiar en nuestro país y el mundo entero. Debido a su alto contenido de vitaminas se recomienda incluirla en la alimentación humana. Los frutos comestibles pueden ser muy grandes, de hasta 80 cm de longitud, más o menos esférico u ovoide, liso, de color verde uniforme con bandas más oscuras y cada fruto puede llegar a pesar hasta 20 kg, aunque su peso medio es de unos 2,5 kg. La pulpa es de color rojo a amarillo pasando por el rosa y sus semillas de color negro. Como dato histórico interesante, a esta fruta se le considera originaria de países de África Tropical y su cultivo se remonta a tiempos antiguos en la ribera del Nilo desde donde se extendió a numerosas regiones bañadas por el mar Mediterráneo. Por otra parte, la producción y la calidad de la sandía están relacionadas con factores genéticos, climáticos y fitotécnicos en que la nutrición mineral es de importancia fundamental. La nutrición vegetal es un concepto que se debe manejar para obtener resultados competitivos dentro de un sistema de producción, esto es, disminuyendo pérdidas y costos, maximizando eficiencia y utilidades y obteniendo alta calidad de producto. Para obtener todos los elementos necesarios para la sobrevivencia y el crecimiento de una planta, ésta necesariamente debe interrelacionarse con otros componentes productivos como el aire, el suelo, luz y el agua (solución nutritiva), desde donde obtiene los diferentes elementos. Con todos ellos la planta realiza fotosíntesis y respiración que generarán moléculas orgánicas más complejas que finalmente permiten su desarrollo.

Mediante la absorción de CO2 más agua, las plantas logran formar moléculas conocidas como orgánicas capaces de generar más células, fuentes de energía entre otros componentes que permiten el crecimiento de la planta. Para completar este proceso las plantas tienen órganos especializados que les permiten: absorber compuestos gaseosos con sus hojas, absorción de minerales a través de las raíces y todo ser conducido a través del tallo, de manera cruda u original, conocida como savia cruda, viajando por el xilema y cuando ya está procesada y en forma de compuestos orgánicos conocida como savia elaborada viajando por el floema. En el desarrollo normal de raíces se observan efectos negativos al bajar la concentración de oxígeno desde 9 a 12% y su crecimiento se detiene en concentraciones menores al 5%. La demanda por oxígeno en una raíz y su sensibilidad al dióxido de carbono aumentan con el incremento de la temperatura del suelo.

Para aumentar la productividad en los cultivos, se requiere una revisión constante de la fertilización con relación a la densidad poblacional, debido a la comercialización de nuevas cultivares, surgimiento de nuevas regiones de cultivo y de las características de mercado de la hortaliza. Las variaciones en el distanciamiento entre plantas o entre hileras pueden causar cambios morfológicos que alteran el desarrollo de las plantas y la respuesta a los factores de producción. Con respecto a la fertilización y al distanciamiento, las recomendaciones para el cultivo de la sandía fertirrigada se basan principalmente en cultivos de secano. Hay escasez de informaciones sobre la densidad poblacional y de la fertirrigación para el cultivo de sandía.

Cómo establecer el momento oportuno para suministrar nutrientes

Por lo general, la fertilización y el método de aplicación son las prácticas de manejo más importantes en el cultivo de la sandía, de ahí que la determinación de la curva de absorción de nutrimentos, así como la mejor técnica de aplicación permitirían el mejor aprovechamiento de los nutrimentos por la planta y por ende, una mayor producción y un menor costo para el productor.  La curva de absorción de nutrimentos determina las cantidades extraídas por la planta, a través de su ciclo de vida y permite definir un programa de fertilización adecuado para el cultivo, que considere tanto la cantidad de abono, como la época idónea para hacer las aplicaciones.

En trabajos realizados con el cultivar Crimsom Jewel, se encontraron que las etapas fenológicas de mayor absorción de nutrimentos en sandía tienen lugar durante la emisión de guías e inicio de la floración y en la floración y llenado de frutos. Determinaron que la absorción de los nutrimentos N, Ca, y Mg alcanza su máximo a los 50 días después de la siembra (dds), mientras que la mayor proporción del K (65%) se consumió en forma constante en los últimos 20 días del cultivo. La absorción de P fue gradual durante todo el ciclo del cultivo, de ahí la importancia de fraccionar la aplicación de este elemento. La concentración de elementos menores en los tejidos de sandía no presentó un patrón definido. Los requisitos nutricionales de una plantación están también relacionados con variables como la temperatura y el fotoperíodo ya que se conoce que el desarrollo y los diferentes órganos de la planta y su demanda de nutrimentos dependen de esas variables.  Debido a que el cultivo de sandía tiene una gran demanda de fertilizantes durante un corto tiempo, la fertilización continua mediante la aplicación de abonos en dosis reducidas y frecuentes provoca un aumento notable en la productividad y en la calidad de la cosecha.

Una tecnología muy utilizada en este cultivo es la fertirrigación, su aplicación es aún incipiente y el principal problema es su manejo incorrecto, debido a la falta de informaciones técnicas disponibles y de su utilización empírica. En la fertilización convencional, sólo un tercio de los fertilizantes nitrogenados y potásicos son utilizados por las plantas, mientras que con la aplicación de fertirrigación hay un aumento de la eficiencia de la fertilización. La cantidad de nutrientes requeridos por la sandía depende principalmente de la forma de aplicación, de la población de plantas, de la cultivar utilizada y de la región productora. Nitrógeno y potasio son los nutrientes más extraídos por este cultivo.

La transformación de compuestos inorgánicos a orgánicos en la planta

En producción hortícola es de crucial importancia analizar y hacer seguimiento de la nutrición vegetal, que no es más que el proceso que permite la absorción y asimilación de los componentes para que las plantas sean capaces de crecer, desarrollarse y reproducirse. De esta forma al momento de nutrir a una planta siempre debemos tener en consideración los factores o componentes del sistema productivo que permiten la elaboración de compuestos orgánicos: suelo y su contenido de sales minerales; agua y contenido de su solución nutritiva; aire y su contenido de gases (CO2 y O2); luz necesaria para la fotosíntesis y formación de compuestos orgánicos y la planta misma en base a su estado de crecimiento y de la sanidad del sistema radical.

Al considerar el suelo como un proveedor de nutrientes se hace necesario entonces, como se ha señalado, ampliar el ámbito de las relaciones suelo-planta hacia consideraciones que además de incluir la disponibilidad de nutrientes en el suelo y los requerimientos de la planta, se consideren otros factores, como las técnicas y equipos para su manejo, para hacer más eficiente las labores sin llegar a provocar la degradación de éste. En cucurbitáceas, altas densidades de plantación producen un gran número de frutos por área, pero con el tamaño, peso y número de frutos por planta reducidos, debido principalmente a la competencia entre ellas; ya en menores densidades, se ha verificado lo contrario. Para sandía, se recomiendan distanciamientos de 2.0 a 3.0 m x 1.0 a 1.5 m y 2.5 a 3.0 m x 1.5 a 2.0 m entre hileras y plantas, respectivamente. Pero la elección depende de la cultivar utilizada; sin embargo, estas distancias son empleadas en cultivares con semillas, que generalmente tienen mayor crecimiento vegetativo y mayor tamaño de frutos, en comparación con las cultivares sin semillas.

Actualmente las cucúrbitas se trabajan con bandejas de 72 a 200 celdas. Este espacio es muy pequeño para el desarrollo de raíz y planta. En el presente se busca alternativas de producción de plántulas de sandía con un desarrollo óptimo para el trasplante teniendo como característica deseable; (una altura adecuada, un buen sistema radicular, planta sana sin daños de plagas y enfermedad).

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